Os proponemos una actividad para el día del Libro.
Podéis mandar vuestras recomendaciones de libros favoritos tanto por mail o vídeo a la siguiente dirección: laura.gongeg@educa.jcyl.es
Importante mencionar vuestro nombre, el título completo del libro y la edad recomendada.
Luego lo compartiremos aquí con vuestros/as compañeros/as.
Estamos deseando que os animéis a participar.
Este es uno de los libros más conocidos de Roald Dahl,una joya literaria que nadie debería perderse.
Como en la mayoría de sus libros, predominan los personajes humildes mezclados con personajes más cretinos e incluso grotescos o crueles, con los cuáles el autor ya acaba saldando cuentas.
Mucho humor negro y crítica social y económica.
Pero, sobre todo, entretenimiento a raudales.
Este cuento popular ruso no te dejará indiferente.
En la casa de la mosca hay una tarta de moras y siete animales a punto de merendar.
¿Quién llama a la puerta?
Todos los años, en África, se celebra el Baile de la Selva, y como a todos los animales les encanta bailar y hacer piruetas.
Chufa quiere participar en ese famoso Baile, pero como todo el mundo sabe, las jirafas no pueden bailar ¿O sí?.
Este libro cuenta una historia tierna y divertida, con unos desplegables fantásticos.
Cuenta con muchas solapas con figuras muy divertidas.
Una novela preciosa, tremendamente humana y emocionante, que describe las peripecias de una niña alemana de nueve años desde que es dada en adopción por su madre hasta el final de la II Guerra Mundial.
¿Por qué el 23 de abril se celebra el día del Libro?
El origen del día del Libro se remonta a 1926.
El 23 de abril de 1616 fallecían Cervantes, Shakespeare y Garcilaso de la vega.
Por este motivo, esta fecha fue elegida por la Unesco para rendir un homenaje mundial al libro y sus autores.
En 1995, se aprobó proclamar el 23 de abril de cada año el "Día Mundial del Libro y del derecho de Autor".
La gran fábrica de las palabras, de Agnès de Lestrade y Valeria Docampo es un precioso álbum ilustrado que nos presenta un país en el que las palabras cuestan dinero, por lo que sólo los más ricos pueden hablar mientras que el resto permanece en silencio o bien se conforma con las palabras que encuentran por ahí tiradas.